El animal laborans de la modernidad tardía
El concepto de animal laborans procede de Hannah Arendt, quien lo emplea para designar al ser definido exclusivamente por el trabajo y la necesidad biológica. Han lo relee para describir al sujeto contemporáneo del rendimiento. En Arendt, la modernidad supone el triunfo del animal laborans: no solo el trabajo, sino también la acción y el pensamiento quedan reducidos a la lógica de la supervivencia y la utilidad.
Lo que distingue al animal laborans de la modernidad tardía es que no se disuelve apaciblemente en la especie. Al contrario, está saturado de ego, hiperactivo e hiperneurótico. La ausencia de amo externo no lo libera: lo convierte en guardián de su propia cárcel. Cada individuo porta su propio campo de trabajos forzados, y la explotación persiste sin ninguna instancia exterior de dominio.
Esta Autoexplotación no se impone desde fuera. El sujeto se explota a sí mismo de manera voluntaria, bajo la ilusión de que se está realizando. Es víctima y verdugo al mismo tiempo. La libertad que debería haberle liberado se convierte en el mecanismo de sujeción más eficiente que jamás haya existido.
Referencia: Byung-Chul Han, La sociedad del cansancio.