No seas negligente en las acciones ni embrollos y las conversaciones ni te pierdas en la representaciones ni te encierres del todo en tu alma ni te disperses ni carezcas de ocio en tu vida.

Te matan, te descuartizan, suscitan maldiciones contra ti. ¿Qué tiene eso que ver con que tu capacidad de reflexión permanezca pura, sosegada, moderada, justa?

Igual que si alguien se parara junto a una fuente límpida y dulce y la maldijera, ella no dejaría de manar agua potable, y aunque le echara barro, aunque le echara estiércol, ella rápidamente lo dispersaría y lo lavaría y no se teñiría con ello.

Entonces, ¿cómo tendrás tú una fuente inagotable? Si en todo momento te conservas libre con benevolencia, sencillez y respeto.

Autor: Marco Aurelio